Los primeros días de clase son inciertos. Nunca imaginamos qué
acabaremos sabiendo, ni de qué forma ni quién nos acompañará en el proceso.
En todo inicio de curso se ha de romper el hielo
con las presentaciones de cada cual. Al tratarse de la primera impresión de
unos y de otros, es necesario concederle suficiente importancia a esta
actividad
Lo primero que hice ayer, a
última hora del día, fue ver algunas presentaciones de mis compañeros, las
cuales me parecieron muy divertidas. Comprobé que comparto aficiones con ellos.
Además, sus presentaciones no solo me transmitieron energía positiva para
emprender este curso Intef, sino que también pude hacerme una idea de lo que se
exigía en la primera actividad: presentarse a uno mismo, usando como modelo: Si yo fuera… Invertí largo tiempo
pensando en la manera de mejor definirme con esta fórmula y al final opté por
representarme como si fuera un pajarito. Lo elegí por su capacidad de volar, de
batir con elegancia sus alas y, de ir en bandada o en desbandada. Y fundamentalmente,
porque los pajaritos emiten lindos sonidos con los que normalmente la humanidad
se apacigua.
(Plagiaré la idea de Si yo
fuera, sin duda)
Luego visioné el tutorial de Powtoon,
en el que te explican cómo crear presentaciones atractivas. Enseguida caí en la
cuenta de que la docencia, vía tecnológica o no, es cuestión de marketing.
El docente (continente) ha de saber vender conocimiento (contenido). Parece
fácil, pero nada más lejos de la realidad. Pues se hace muy necesario, en
primer lugar, captar la atención de tus alumnos, en aras de que ésta no
decaiga en lo sucesivo. E Insistir en este punto básico no es, en absoluto, superfluo.
Luego, conforme intentaba crear mi presentación –hago hincapié en
la fase de intentos varios- determiné que es siempre imprescindible realizar un
borrador previo a cualquier trabajo. Esto es algo que todo el mundo sabe. En
concreto, invertiremos menos tiempo en su creación si manejamos con naturalidad las TIC. Tan solo deberemos concentrarnos en el diseño del plan de trabajo, la historia en sí misma. Del igual modo y a fin de evitarnos pasar por situaciones incómodas, es perfecto usar aplicaciones como Powtoon.
No obstante, hasta que uno mismo no se pone a crear su propio
artefacto digital, no es sabedor del todo trabajo que conlleva. Aún así y con toda seguridad, merece la
pena dedicar tiempo a ellos porque, entre otras razones, son un material altamente reutilizable.
NUNCA PENSÉ QUE PUDIERA SER...
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